sábado, 31 de mayo de 2014

ALECIO DE ANDRADE. EL LOUVRE Y SUS VISITANTES.




Alécio de Andrade (1938-2003), brasileño residente en París, recorrió durante casi cuatro décadas las salas del museo del Louvre, a partir de 1964. Sus visitas nos han dejado 12.000 fotografías. Cada imagen semeja una escena de teatro que contemplamos por encima de los hombros del artista, mientras los visitantes ofician de actores. Una visión poética cuyo sentido del humor se une a la ternura para revelarnos tanto la apropiación de los espacios del museo por el público, como las relaciones, a veces insólitas, que se establecen entre algunos visitantes y ciertas obras de arte. Sin procurar la cronología ni presentar un panorama de las transformaciones acaecidas en el museo a través de los años, la exposición de ciento once fotografías imaginan las diferentes etapas de una visita a la manera de un guión cinematográfico.
No se trata de fotos posadas, sino de fotos sorpresa que eran las que le gustaban a Andrade y en ellas se muestra la actitud de parejas, de niños, de la vejez, etc. La muestra funciona también como un amplio catálogo de tipos sociales y de reacciones, desde la del avezado estudioso que escruta los cuadros a un centímetro de distancia hasta la festiva indiferencia de los niños.

El proyecto de Alécio de Andrade funciona como una rememoración del interés poblacional por las artes y su instrucción en la materia como parte del desarrollo personal, con una estética que nos resulta muy familiar, dando la posibilidad de 'espiar' las reacciones de las miles de personas que cada año pasean por el Louvre.

 Los hijos del fotógrafo en el Louvre contemplando "La Gran Odalisca" de Ingres y en la muestra fotográfica sobre su padre.
Esta exposición fotográfica da la posibilidad de “espiar” las reacciones de las miles de personas que cada año pasean por sus salas: expresiones de asombro, de interés, de puro cansancio, de absoluta indiferencia, ajenas a las apabullantes obras de arte que allí se exponen o totalmente abstraídas en su contemplación. Así, el contraste entre la quietud de la obra de arte, fija en la pared, siempre la misma, y la vida que desprenden quienes ante ellas se sitúan, a pesar de haber sido inmortalizados a su vez por la cámara de Andrade, cala rápidamente en el espectador de esta muestra, que no podrá evitar sonreír ante muchas de las fotografías y pensar en cómo nos ven los demás cuando no nos sabemos observados, cómo son nuestras reacciones a los ojos de otro. -    




 Un componente indisoluble del desnudo es el erotismo,  elemento ineluctable por cuanto la visión del cuerpo humano desnudo genera atracción, deseo, apetito sexual
La representación artística del desnudo ha oscilado en la historia del arte desde la permisividad y tolerancia de sociedades que lo veían como algo natural, e incluso lo alentaban como ideal de belleza, hasta el rechazo y la prohibición por sociedades de moral más puritana, donde generalmente desde unas premisas basadas en la religión el desnudo ha sido objeto de censura e incluso de persecución y destrucción de sus obras
Un caso que podría haber acabado en una pérdida irreparable de numerosas obras maestras de grandes artistas fue el protagonizado por Carlos III, quien en 1762 ordenó quemar por consejo de su confesor todos los cuadros de desnudo pertenecientes a la colección real, y que con tanto esmero habían coleccionado los monarcas hispánicos desde Carlos I hasta Felipe IV. Entre las obras se encontraban, por ejemplo, Las Tres Gracias y el Jucio de Paris de Rubens.   


viernes, 30 de mayo de 2014

HOMENAJE A RAOUL WALSH

COMER, BEBER, LEER 8

Aprovecho para esta sección (que tenía un poco olvidada) que acabo de terminar de leer la última novela de Ignacio Martínez de Pisón titulada La buena reputación.


En 1984 Ignacio Martínez de Pisón debutó en la narrativa con La ternura del dragón, un relato de carácter minimalista que encerraba gran intensidad y que hacía presagiar que nos encontrábamos ante un nuevo autor a quien habría que seguirle la pista.

Pocos autores en la literatura española de hoy han profundizado tanto en las relaciones de familia como Martínez de Pisón. En varios de sus libros es el tema principal, y el eje en torno al que giran los relatos suelen ser ellas más que ellos. Pasaba en María bonita y en El tiempo de las mujeres, por citar solo dos de los títulos más conocidos del escritor aragonés.

La buena reputación, novela número 11 en la trayectoria del autor, viene tras la calurosa acogida de El día de mañana, que muchos consideran su mejor trabajo hasta la fecha y que se hizo con el Premio de la Crítica y con el Ciutat de Barcelona, encabezando una considerable lista de galardones. El cine, otra de sus pasiones, también le ha acompañado en su trabajo como guionista de 'Las 13 rosas' y 'Chico y Rita'.



 La buena reputación nos narra la historia de tres generaciones de una familia, que despliega su existencia entre Melilla y Zaragoza, con pasos intermedios en otras ciudades (Málaga y Barcelona). Una familia marcada por el origen judío del progenitor, que lo lleva al final de su vida a embarcarse en una tarea de salvamento de los suyos hasta crearse una buena reputación a la que hace referencia el título. Martínez de Pisón dibuja un fondo histórico reconocible, que va de la desaparición del Protectorado de Marruecos al incendio del hotel Corona de Aragón, en el que está a punto de perecer una de las protagonistas. Aunque lo importante en esta novela son los sentimientos y las actitudes. Todo ello, marcado por la reputación de cada uno.

Cuando uno escribe una novela sobre una familia, lo que intenta es que el lector acabe formando parte de esa familia de forma tan estrecha que acabe queriendo y odiando a sus miembros, como nos pasa con los familiares más cercanos. Conocemos sus virtudes, pero también sus flaquezas, y detestamos estas porque, en el fondo, son las nuestras”.
De ahí que le guste especialmente la frase promocional que la editorial ha extraído de su texto: “No era la mejor familia del mundo pero era mi familia”.
A través de las relaciones entre Samuel y Mercedes primero, sus hijas Mirian y Sara y sus nietos Daniel y Elías, avanzamos por un largo período de nuestro pasado reciente hasta finales de los años ochenta. Acompañados todos ellos por un conjunto de personajes secundarios, como Felisa o Alegría, que 
completan el retrato de una época.

La familia formada por Samuel y Mercedes celebraba, junto a algunas fiestas típicas de la tradición hebrea como el Rosh Hashana, las fiestas cristianas y  las Navidades y constituían una de ellas para celebrar en familia. Todas las Nochebuenas, un plato que no podía faltar en la mesa era el Cardo con piñones. Acompañado de una botella de champán.


El cardo es un producto típico de Navarra pero se consume en toda España. Hay muchas recetas para cocinar el cardo y es un plato típico de las cenas de Navidad. El cardo, junto a la alcachofa, constituye un alimento ideal para el hígado y la vesícula. Ayuda a hacer las digestiones y a eliminar líquidos.

Con respecto a la bebida que nos acompaña hoy, hemos elegido un champán que a mí (y a nuestra amiga Vicky) nos gusta mucho. Se trata del Champagne Louis Roederer Brut Premier. Esta marca está considerada como una de las mejores maison de champagne.



Su estilo delicado y fiel a la calidad lo convierten en uno de los mejores espumosos del mundo. Elaborado de parcelas grand y premier cru. Más de tres años de crianza en las cavas. Punzante y recto. Con una buena textura cremosa que invita a beber y una refrescante acidez. ¡Una de las mejores compras de Champagne!

Está elaborado con las variedades de uva Pinot Noir, Chardonnay y Pinot Meunier. Siguiendo la tradición, Brut Premier se elabora de la mezcla de, como mínimo, cuatro vinos de distintas cosechas, entre un 8% y un 25% de lo cuales procede de vinos de reserva, lo que le confiere el sello inconfundible de la Maison Louis Roederer. Criado sobre sus lías durante 3 años. Posteriormente descansa durante 6 meses después de su degüelle para que la complejidad de los vinos de reserva se entremezcle armoniosamente.


No dejes de probarlo, te lo recomiendo.
Hasta la próxima.

By Yola

BRUJAS DE CINE

En los últimos años, las villanas que atemorizaban a los más chicos en los cuentos de hadas más clásicos se volvieron de carne y hueso. Las versiones que se han realizado de historias como La bella durmiente o Blancanieves le dieron la oportunidad a grandes actrices de Hollywood de encarnar el papel de la mala.

El próximo estreno de Maléfica, la nueva película de Disney viene a añadir a la lista una mala muy especial. La historia narra uno de los cuentos para niños más conocidos: el de La Bella Durmiente. La nueva adaptación del clásico de Disney explora la historia nunca contada de la malvada bruja que hecha una maldición sobre Aurora, la pequeña hija del rey.

La sorpresa no fue el argumento, sino la actriz que encarnará a la malvada bruja: Angelina Jolie. Famosa por sus papeles en películas de acción y drama, esta vez la pareja de Brad Pitt se puso el traje de villana y parece que le queda a la perfección. Será la primea vez que Jolie esté del lado de los malos.

Pero esta no es la única actriz que sorprendió por sus dotes escondidos de malvada. Charlize Theron también se dio el gusto de ser la bruja. Fue en otro clásico, la nueva versión del cuento de los hermanos Grimm: Blancanieves y el cazador, que se estrenó en 2012. Al igual que Jolie, Theron le sumó belleza y sensualidad al papel de la villana el cual declaró que le daba "más libertad" a la hora de componer el personaje.

En “Espejito, espejito” el mismo cuento de Blancanieves, la manzana podrida en éste cuento es nada menos que Julia Roberts, en el papel de la Madrastra Malvada






 Encantada fue otra película donde la villana se llevó todos los aplausos. El filme que narra la historia de Giselle- la princesa que llega hasta el mundo real donde es deslumbrada por un príncipe del siglo XXI- tuvo como malvada a Susan Sarandon que también encarnó el papel de la bruja.
Aunque le lleva unos cuantos años a Theron y Jolie, Sarandon también le dio un toque sexy a su personaje que combinó con pasajes llenos de humor.
 Otras dos villanas clásicas que se animaron a interpretar a la mala de la película fueron Anjelica Huston en Por siempre Cenicienta y Glenn Close con su recordado personaje de Cruella de Vil en la película 101 dálmatas.
Huston ya había interpretado un papel similar en La maldición de la bruja, una película de 1990 en donde encarnaba una poderosa y bella mujer que esconde un gran secreto: es una bruja que intenta convertir a todos los niños en ratones. Sin duda es una de las actrices a la que el papel de mala le queda como anillo al dedo.


 Basada en la película de Disney de 1981, la versión de los 101 dálmatas con personajes humanos tuvo mucho éxito en el público y la crítica destacó por unanimidad la interpretación de Glenn Close como Cruella De Vil. El personaje de la protagonista de Atracción Fatal fue incluido en la lista de los 50 peores villanos de la historia del cine confeccionada por el American Film Institute.
  La última en apuntarse a la moda es la oscarizada Meryl Streep en “Into the Woods” ', escrita por el compositor Stephen Sondheim, narra la historia de un panadero y su mujer, quienes se adentran en un bosque oscuro para enfrentarse a la malvada bruja (Meryl Streep) que les ha lanzado una maldición

jueves, 29 de mayo de 2014

PURO VENERO

KIKO VENERO se inició en el mundo discográfico en 1977 con el grupo Venero, formado junto con los hermanos Raimundo y Rafael Amador. A pesar de que en su momento apenas tuvo repercusión, el álbum homónimo que grabaron está considerado uno de los discos fundamentales de la música popular española y uno de los primeros que fusionaban rock y flamenco. 





LOS HERMANOS AMADOR Y KIKO VENERO (con barbas)
En 1979 Raimundo y Kiko intervinieron en el disco La Leyenda del Tiempo  de Camarón de la Isla aportando Kiko el tema “Volando coy” y colaborando en la composición de la música de 'Mi niña se fue a la mar', 'Viejo mundo' y 'Homenaje a Federico' Seguidamente los hermanos Amador fundaron Pata Negra y Kiko dejó por un tiempo su actividad musical. 




La mezcla era explosiva: Kiko, espoleado por el estilo revolucionario de Frank Zappa, cantaba con un desparpajo inusual unas letras provocadoras y surrealistas, mientras Raimundo trataba de conjugar con su guitarra los patrones flamencos con refrescantes referencias del blues y el rock. El álbum contenía temas como “Los Delicuentes”, “Los animales” etc. Nadie lo entendió y fue un fracaso a nivel de ventas. Treinta años después, es el disco que ha recibido mejores críticas del pop español

Para mi amigo para que vuelva a tocar la guitarra.

martes, 27 de mayo de 2014

RUBÉN BEVILACQUA Y VIRGINIA CHAMORRO


Rubén Bevilacqua es la voz narrativa que nos informa, puntualmente y con detalle, de los acontecimientos y acciones que se suceden con vertiginosa rapidez; nació en Uruguay y llegó a España con su madre a la edad de nueve años; es un licenciado en psicología y seguidor apasionado de Freud y Jung, pero se ha metido en la Guardia Civil por motivos económicos, ya que le ha sido imposible encontrar trabajo como psicólogo; personaje solitario y ensimismado, hace gala siempre que puede de sus conocimientos en sicología a la hora de tratar a los implicados en un crimen, sean quienes sean y, como resultado, se explaya en abundantes reflexiones filosóficas, tanto generales como personales.  Rubén Bevilacqua "Vila" es guardia civil en la UCO (Unidad Central Operativa) de Madrid, aficionado al jazz y a pintar y coleccionar soldaditos de plomo., con una curiosa particularidad: sólo admite en su colección figuras que representen componentes de ejércitos derrotados, pues "cuando el arte se pone al servicio de la victoria, se convierte en algo obsceno". se presenta así como el policía vulnerable y honesto, abierto a las consideraciones filosóficas y humanitarias de todo tipo, las cuales incluyen, sobre todo, a las víctimas, con las que se siente particularmente solidario. En este sentido, hay que confirmar una vez más, la deuda de esta serie con la novela negra americana, y su divergencia con la novela policíaca clásica europea.
Conocemos a Virginia Chamorro con 24 años, cuando con apenas un año de experiencia es asignada como compañera de Vila. Hija de militar, destaca pese a ser un poco seca y bastante tímida. Al lado de Vila se va curtiendo y saliendo al exterior. Su afición oculta es la astronomía. Sus relaciones con los hombres han resultado frustrantes hasta la fecha.
La primera reacción del sargento cuando se le comunica la identidad de su nueva compañera es de rechazo, pero en el transcurso de la novela va a conocer y reconocer las facultades intelectuales y la impresionante belleza física de la guardia

La novedad de esta serie la constituye la construcción de la identidad policial de Virginia Chamorro como guardia civil eficaz y capacitada para resolver cualquier tipo de situación en el contexto criminal. Cuando el comandante Pereira la destina como compañera de Bevilacqua, éste se muestra reticente y la presenta como sigue:

No lo podía creer. Chamorro era una cría de veinticuatro años que había intentado entrar en todas las academias militares para seguir la tradición familiar y que habiendo fracasado en el empeño se había conformado a regañadientes con ser guardia. No era del todo mal parecida, alta y medio rubia, pero la aridez de su trato le había granjeado como apodo una reordenación de las letras de su apellido que, en honor a la verdad, estaba más justificado por el truco fácil que por su nada ostensible orientación sexual. Más que masculina era un poco seca y bastante tímida. Su buen número le había permitido elegir destino y su expediente estaba repleto de méritos académicos, pero no tenía un año de experiencia



 Pese a su juventud, Chamorro se muestra como elemento indispensable en el avance de la investigación, además de servir en diversas ocasiones, y gracias a su espléndido físico, como cebo para atraer a los implicados en el caso a resolver. A este respecto, abundan las situaciones en las que Bevilacqua se presenta como un tipo conservador y pasado de moda que cae presa de los encantos físicos de Chamorro. Como ejemplo: mientras celebran la resolución del caso,
Bevilacqua declara: “sería por el alcohol, pero Chamorro estaba tan guapa como Verónica Lake en la escena de la piscina de Los viajes de SullivanEsta aseveración demuestra la afición del policía al cine negro americano.,
 A la mayoría de los que trabajamos regularmente de paisano nos fastidia sobremanera vestirnos de verde. Aunque lleves en la cabeza la discreta teresiana (y no el tricornio, tan estruendoso) el uniforme marca la diferencia entre poder aspirar tranquilamente a que nadie se fije en ti y tener que resignarse a servir de espectáculo por donde quiera que pases. Chamorro, sin embargo, se vestía de guardia siempre que se terciaba y lo hacía además de buena gana. Era con mucha diferencia la más militar de la unidad, y la única cuya uniformidad resultaba irreprochable. Habría sido una oficial ejemplar si no la hubieran suspendido en las tres academias en las que había intentado ingresar antes de recalar en la guardia civil. Viendo a algunos que sí  habían entrado en esas academias, era inevitable preguntarse con arreglo a qué absurdo criterio diseñaban y evaluaban las pruebas de acceso.

Los continuos desplazamientos geográficos de los guardias civiles son pretexto para que se anoten situaciones de tensión, por parte del ya brigada,  ante la apariencia física de Chamorro, hasta emparentarlas con las que vive otro detective en semejantes circunstancias. Dice Bevilacqua: “Las mujeres de voz grave me recuerdan a Lauren Bacall en El sueño eterno. Lo que más me admira del Marlowe que en esa película compone Humphey Bogart, algo deficitario en ciertos aspectos, es que sea capaz de aguantarle la mirada y el pulso a una hembra de tal calibre”

  
Además de acercarnos a los quehaceres diarios de la Guardia Civil, a la cotidianeidad de unos seres humanos que viven de su trabajo y lo hacen lo mejor que pueden, la mayor aportación de las novelas de Silva es una puesta al día en los cambios, métodos y actuaciones de este cuerpo policial en asuntos criminales y de delincuencia. Sin duda alguna, la rapidez y vivacidad en los diálogos, la movilidad de los escenarios, y sobre todo, las alusiones intertextuales del sargento protagonista, acercan la obra de Silva a la novela negra americana: por ejemplo, se repiten las escenas del delincuente al borde de una piscina esperando la llegada del investigador y se enfatiza la profesionalidad del mismo, ya que evita mezclar, no sin dificultades, lo laboral con lo personal.
  
Tras varios años trabajando juntos tienen una relación especial, se entienden sin hablar
A los guardias civiles los conocimos por primera vez en El Lejano país de los estanques (1998), Premio El Ojo Crítico; la serie siguió con El Alquimista impaciente (2000) y La Niebla y la Doncella (2002); continuo con cuatro relatos cortos en Nadie vale más que otro (2004) en el 2005 se publicó La Reina sin espejo, ambientada en Barcelona y algunos de los personajes repetirán en el Premio Plante 2012 La Marca del Meridiano, antes en el 2010 se publico La Estrategia del agua.
El ganador del Planeta confesó que se había inspirado en el asesinato del alcalde de Polop de la Marina (Alicante), ocurrido en 2007, para escribir su nueva novela, Los cuerpos extraños, que saldrá a la venta el próximo 3 de junio.

Según anticipó Silva, “la novela arranca con el hallazgo de una alcaldesa muerta”, matizó que el personaje “se llama Karen y es medio danesa” y que la acción transcurre “en una provincia indeterminada de la Comunitat Valenciana. Esta pareja tiene fecha de caducidad, pero por fortuna aún está lejos: “La serie durará hasta 2028, que es el año en que el personaje de Bevilacqua cumplirá 65 y se verá obligado a jubilarse. Ellos van cumpliendo años al mismo ritmo que nosotros durante la serie”. Aunque dejó abierta la puerta a que la agente Chamorro siga sola en activo en la saga.
Los guardias civiles son excelentes narradores”
Silva explicó que sigue la actualidad para inspirarse en su trabajo y que su relación con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado le ha hecho ver a los agentes de otra manera: “Los policía que prestan servicio en la valla de Melilla viven en la península y han de abandonar a su familia para vigilar la valla, un trabajo en el que también han de ver el sufrimiento ajeno”.

Dice Lorenzo Silva en el prólogo de una de sus novelas de la serie…


Espero que el lector, y en especial el que ya lo es de antiguo, encuentre en estas páginas aquello que después de mucho pensarlo he llegado a creer que constituye el discreto encanto de este paradójico sargento (y ex psicólogo en paro) y de su concienzuda y ay insustituible ayudante: en cada cosa que hacen se les puede reconocer como gente cercana, como dos pringados que salen adelante como pueden, que aciertan tanto como se equivocan, y que son quienes son más allá de lo que les toca resolver y de los prejuicios que frente a su oficio puedan existir. En suma, y si se me permite la expresión, dos de nosotros