Habían pasado 23 años desde la última vez que Martin Scorsese
dirigió a Robert de Niro, en Casino, con Sharon Stone y Joe Pesci. Se volvieron
a reunir en 2017 para la nueva película del aclamado director: The Irishman ("El irlandés"),
En este podcast de Antonio Martin en "el Cine en la Cadena SER" y estas imágenes repasamos
las trayectorias del director y de su actor fetiche y amigo desde que los
presentara Brian de Palma.
'Malas calles', de Martin
Scorsese, se describe como una película autobiográfica: "Fue un intento de
hacer una película sobre cómo mis amigos y yo vivimos en Little Italy. Nos
cuenta como cuatro delincuentes de poca monta que viven en el barrio
neoyorquino de Little Italy intentan convertirse en peces gordos de crimen
organizado...
'Taxi Driver' obtuvo cuatro
nominaciones a los Oscar entre las que se encontraba la Mejor película y el
Mejor actor. Robert De Niro preparó su papel a conciencia. Entre otras cosas,
obtuvo una licencia de taxista y se dedicó a transitar varios días las calles
de Nueva York conduciendo un taxi auténtico durante el turno de noche. Scorsese
quería que Harvey Keitel hiciera el papel del ayudante de campaña del senador
Palantine pero el protagonista de “Malas calles” estaba interesado en el del
proxeneta Sport.
Scorsese pasó demasiado rápido del cielo al infierno. En 1976, con
34 años, llegó al estrellato tras el estreno de la magistral Taxi Driver, su
segunda película con De Niro luego de Mean Streets ("Calles
peligrosas", 1973). Al año siguiente, estrenaba New York, New York, con el mismo protagonista junto a Liza
Minnelli. Tenía muchas expectativas puestas en ella, pero fue un fracaso
fenomenal. Scorsese, cayó en una depresión profunda, que formó un cóctel
potencialmente letal con el consumo abusivo de cocaína. En ese momento de
crisis, De Niro se le acercó para tentarlo con un nuevo proyecto. Le dio una
biografía del boxeador Jake La Motta, "Toro Salvaje", campeón mundial de los medianos en 1949.
En 1983 se estrenó El rey de
la Comedia (The King of Comedy), la infravalorada joya de Martin Scorsese
con Robert De Niro, cuya influencia es
evidente en Joker, de Todd Phillips. Matin Scorsese con Boby ha logrado tres de los personajes más icónicos
de toda la historia del cine: Travis Beackle, Jake La Motta y Jimmy Conway. Por
todo esto, y mucho más, cuando este hombre de baja estatura y prominentes gafas
dice que la mejor actuación de su antiguo actor fetiche es el de Rupert Pupkin
en «The King Of Comedy«, sencillamente hay que verlo.
Tendremos que esperar hasta 1990, para ver una obra maestra: «Uno de los nuestros» se estrenó en
Estados Unidos el 18 de septiembre de 1990. Martin Scorsese había escrito el
guión en colaboración con Nicholas Pileggi, autor de la novela «Wiseguy», en la
que narraba las peripecias de Henry Hill, el narrador en la película (Ray
Liotta), que trabajó para la familia Lucchese entre 1955 y 1980, antes de
acogerse al programa de protección de testigos y de escapar de una muerte
segura. El filme tiene escenas memorables, y no menos estudiadas, como la
entrada, steady cam en mano, a través de la cocina y las mesas de un
restaurante, o la cena improvisada en casa de la madre de uno de los
protagonistas, que en realidad era la madre del propio Scorsese. Una obra que
figura entre las cien mejores películas de todos los tiempos, según el American
Film Institute.
El cabo del Miedo nos presentaba a
Max Cady, un ex-convicto que acaba de salir de prisión tras pasar 14 años
encerrado, busca vengarse del abogado que le defendió durante el juicio, Sam
Bowden, pues considera que no se esforzó en su defensa. No cabe duda de que
Robert De Niro hacía un trabajo realmente convincente al ponerse en la piel de
Max Cady. Lo hacía tan bien que el peculiar acento que usaba le daba
escalofríos a su amigo y director, Martin Scorsese. El actor lo sabía, y como
buen amante de las bromas no paraba de dejarle mensajes de voz al realizador
con ese acento tan marcado.
En Casino (1995) vemos otra gran obra maestra, cumbre del cine de mafia con permiso de
"El Padrino" y "Uno de los nuestros". Scorsese se consagró con esta cinta como uno
de los realizadores modélicos del género de cine negro. Desde entonces siempre
ha ido de la mano con dos de sus actores fetiches, Robert De Niro y Joe Pesci,
que consiguieron dar al género noir un aire nuevo y muy personal, siendo unos
mafiosos fuera de lo común con trajes extravagantes y lujosos coches.
Joe Pesci ha salido de su jubilación para unirse de nuevo al clan
mafioso, como ya lo hiciera en algunas
de las mejores películas de Scorsese Toro
salvaje, Goodfellas y Casino, lo vemos de nuevo en El Irlandés.
Este domingo 17 de noviembre se cumplen 20 años del fallecimiento
de Enrique Urquijo, músico madrileño fundamental de las dos últimas décadas del
siglo XX tanto por sus composiciones para Los Problemas como para Los Secretos,
nombre básico del pop español. Fue una víctima más entre aquella generación
perdida de los 80 que cayó rendida en la heroína. Fue el más polifacético de la
banda, no sólo compuso y escribió un extenso legado de canciones con Los
Secretos sino que también cantaba y tocaba la guitarra y el bajo.
Curiosa historia la de esta canción, hermana de 'Y nos dieron las
diez' de Joaquín Sabina, con la que comparte música y letra de las dos primeras
estrofas. La canción nació cuando Sabina le dio una servilleta a Enrique con
esas dos primeras estrofas, y después, por una serie de malos entendidos, cada
uno la terminó por su cuenta. De alguna manera todos ganamos, pues así tenemos
dos himnos en lugar de uno.
Su andadura artística comenzó a finales de los setenta en el grupo
Tos junto a su hermano Álvaro Urquijo y José Enrique Cano, Canito. Tras el
fallecimiento de este último cambiaron su nombre a Los Secretos, un proyecto
que desde el primer momento sorprendió por su frescura y su elegancia.
Con Los Secretos llegó al éxito, con Los Problemas hizo lo que más
le apetecía: canciones íntimas, tristes y descarnadas, por un lado; rescatar y
revisitar un cancionero tradicional, como segunda pauta, y hacer suyas las
canciones de otros autores como Manolo Tena o Antonio Vega, canciones que
también formaron parte de su repertorio. Hoy, coincidiendo con la triste muerte
del artista, es fecha para reivindicar su legado, ¿y qué mejor manera que
hacerlo de la mano del que fue su grupo de ventas? Escucharemos las canciones
que escribió Enrique, esta vez en las voces de Miguel Ríos, Amaral, Alejo
Stivel, Mikel Erentxun, Andrés Suárez, Txetxu Altube, Vicky Gastelo o Jorge
Marazu… entre otros.
El homenaje consta de tres partes: la primera dedicada a las salas
que vieron cantar a Enrique, a los míticos clubes de la escena madrileña; la
segunda recordará sus temas de forma sinfónica; y la tercera es para la banda
que fundó con sus hermanos: Los Secretos
Otras victimas de las drogas, con el para mi llorado Antonio y cantando FRIO de Manolo Tena (Alarma)
Aquel miércoles 17 de noviembre de 1999 por la noche, un periodista
de EL PAÍS, Juan Francés, que cubría sucesos se enteró por sus contactos en la
policía de que habían encontrado un cuerpo en un portal de la calle Espíritu
Santo número 23, en las entrañas de Malasaña. Correspondía a Enrique Urquijo.
Este periodista llamó a Diego Manrique, especialista en música de EL PAÍS, este
avisó al director de la discográfica de Urquijo, Alfonso Pérez (de Dro), y este
a su vez telefoneó al mánager del músico, Manuel Notario. “Fui al portal, pero
no pude entrar. No tuve valor. Era horrible, horrible…”, recuerda Notario.
Enrique Urquijo había muerto. A partir de aquí las especulaciones. Algunos de
los más cercanos apuntalan una teoría: el músico tuvo una sobredosis en el
piso, alguien de la casa donde estaba se asustó, lo cogió y cargó con él hasta
el portal, donde dejó el cuerpo.
Juan Luis Ambite era, junto a Pia Minchot, su novia, el ángel de la guarda de Urquijo. Bajista de Los
Pistones, empezó trabajando de mánager de carretera de Los Problemas. Urquijo
tenía puestas sus energías en Los Problemas tras distanciarse de Los Secretos,
el exitoso grupo que fundó con sus hermanos Álvaro y Javier, clave en el pop
español de los ochenta. Con el tiempo, Ambite fue una especie de cuidador de
Urquijo. Se hicieron amigos (mucho) y siempre estaba junto a él, “pendiente de
que no se perdiera”. “Enrique era un tipo encantador, con un corazón muy
grande, buena persona. Pero no supo gestionar su pelea interior. Lo tenía todo.
Una carrera respetada, un grupo nuevo (Los Problemas), una novia excepcional
(Pía), una hija maravillosa… Pero aún así no estaba a gusto ni con él ni con la
sociedad. Eso le perdió”, cuenta hoy Ambite.
COLGADO.Quizás una de las letras más bellas jamás escritas de la
música española y en español. Enrique en estado puro, dando tanto de él en sus
palabras que emocionan y pone pelos de punta si se piensa en su posible
significado. Magnífica.
María, de 25 años, la hija del músico, tenía seis años cuando su
padre falleció. Todas las mañanas cuando abre su armario ve la cazadora de
cuero de su padre. María vive en Madrid. Se independizó hace unos cuatro años.
Es la diseñadora y la propietaria de su propia firma de ropa, Simun Basics, que
viste con prendas urbanas a artistas españolas como Rosalía, Aitana o Mala
Rodríguez. “No recuerdo con tristeza a mi padre. Me gusta pensar en él en
positivo. Era un hombre tranquilo, muy papi”, dice. Urquijo dejó una
composición a su hija, Agárrate a mí María, una de sus canciones más íntimas,
dentro de un cancionero ya de por sí íntimo. “Sí, la escucho. No me entristece.
Siento inspiración y emoción”, confiesa María.
Han llovido 15 años, (homenaje a Enrique Urquijo), pelicula
completa
Hace poco
días relataba la prensa diaria “Aparecen
decenas de paquetes de cocaína de gran pureza en playas de la costa atlántica
francesa”
Quienes pasean estos días
por las amplias playas de la costa atlántica francesa pueden hacer hallazgos
insospechados. Haría ilusión encontrar, arrastrada por las olas, o cuando se
retira la marea, la clásica botella con el mensaje de alguien lejano, pero el
mundo real es menos bonito y novelesco.
Lo más probable es que,
sobre la arena, vean un paquete del tamaño de una caja de zapatos,
perfectamente sellado y protegido dentro de una bolsa de plástico. En su
interior aparecerá un polvo muy blanco: cocaína de una pureza del 83%.
Desde el pasado 18 de
octubre, a lo largo de varios centenares de kilómetros de costa, desde la
desembocadura del Loira hasta Biarritz, en el País Vasco francés, han ido
apareciendo en las playas, en un goteo constante, decenas de paquetes con
cocaína en su interior. El fenómeno ha obligado a la Gendarmería, en
coordinación con varios ayuntamientos afectados, a cerrar playas y prohibir a
la gente acercarse. Gendarmes y policías patrullan con todoterrenos y
helicópteros. Se ha advertido a la población que no recoja estos pequeños sacos
ni los abra en ningún caso, pues la extraordinaria pureza de la droga supone un
grave peligro de intoxicación, sobre todo para los niños. La Fiscalía de
Rennes, que investiga el asunto, anunció que, hasta ayer, se han recuperado
unos 872 kilos de cocaína, una fortuna inmensa a precio de mercado.
La
procedencia de la droga es todavía un misterio. Se barajan varias hipótesis.
Una posibilidad es que el cargamento, procedente de Sudamérica, cayera al mar
durante la maniobra de trasvase del barco que lo transportó en la travesía
oceánica a una lancha que debía descargarlo clandestinamente en Francia. La
Fiscalía se inclina a pensar que los traficantes, sorprendidos por un fuerte
temporal, y tal vez a bordo de un velero o una embarcación pequeña, tuvieron
que desprenderse de la droga para soltar lastre y evitar naufragar. Los
paquetes llevan inscritas las palabras “diamante” o “brillante”, en español, el
código usado por los narcos para describir el tipo de cocaína de mayor pureza.
La insólita marea blanca sobre las playas ha sido una tentación para algunos.
Anteayer hubo dos detenciones en Lacanau, en el departamento de Gironde. Uno de
ellos era un muchacho de 17 años que estaba de vacaciones en la zona. Había
recogido cinco kilos de cocaína. Otro hombre de 27 años fue arrestado también
con la misma cantidad. Se había desplazado a propósito. La posesión de tal
cantidad de droga puede llegar a ser castigada con hasta 10 años de cárcel.
Como verdaderamente
interesante fue el testimonio a Diario
de Cádiz, a finales de los años sesenta, de José, un gaditano que vivió
y participó en el suceso de "Aquellos duros antiguos" en 1904,
inmortalizado por el célebre tango del Tío de la Tiza.
"Aquello tuvo que ser
cuando empezaba el invierno del año 4 (1904)… Volviendo al tema, la cosa es que
hubo un temporalazo de poniente. Me acuerdo como si lo estuviera viendo. El
ventarrón estropeó las galerías de madera que había en la playa y hasta
desbarató una tapia de la almadraba. Al día siguiente del temporal, añadía José
de repente pasó por el otro lado un "gachó" con una pala que saludó,
"y nos dijo que habían aparecido muchos duros en la playa y que para allá
iba a ver si pescaba alguno. ¡Ojú la que se había armado! ¡La cantidad de gente
que había arremolinada por la parte de la almadraba!", contaba con arte el
veterano gaditano.
En seguida vinieron los carabineros y dijeron
que aquel terreno era de la Marina y que nadie lo podía tocar. Después llegó el
dueño de la almadraba y dijo que aquel pedazo de playa era suyo y que todo lo
que hubiera allí era para él. A paladas sacaban los duros y los echaban en
latas de atún que metían en la almadraba.
Al poco rato llegó el 'Cabo
Matrícula'. "Habló con unos y con otros y el hombre se puso en razón. El
tío cogió una cinta métrica, hizo una raya en la arena y dijo que de la raya
hacia arriba para la almadraba y desde allí para abajo que escarbara todo el
que quisiera. ¡Ojú, Dios mío, que rebujina se armó! ¡Todo Dios se puso a
escarbar! Pero resultaba que aquello era como una lotería. A lo mejor un gachó
se ponía a hacer un hoyo y tenía la suerte de encontrar muchos duros y otro a
la vera no encontraba nada. Yo iba a ponerme a escarbar, pero lo pensé mejor y
me puse detrás de uno que escarbaba y echaba la arena para arriba entre medio
de sus piernas. Yo miraba la arena, y duro que se le escapaba al fulano, duro
que yo cogía. Así no me cansaba. Cuando veía los duros en la mano me parecía
mentira que se pudiera tener dinero así. Vamos, quiero decir, tan sencillo. ¡Y
cómo brillaba la plata después de quitarle el verdín!", relataba este
impresionante documento.
El asunto es que el primer
día se cogieron duros a "punta-pala". "¡Todo el mundo estaba más
contento! Claro que con aquellos duros no se podía comprar nada, porque eran
antiguos. Pero yo no sé de donde salió un judío que se puso en la Victoria y
compraba los duros a catorce reales. También una mujer que le decían La Gallega
de la casa amarilla, en la esquina de Trille, los compraba, pero a tres
pesetas", contó José, que llegó a coger hasta siete duros. "Se los
cambié al judío, y con el dinero le regalé a mi madre los avíos de un puchero,
me compré unas alpargatas y una entrada para los toros. Con eso me sentía
feliz. No necesitaba más y no cogí más duros".
Al día siguiente, como ya
se había corrido la voz, vino mucha gente de Cádiz y todo el mundo seguía
escarba que te escarba. "Entonces fue cuando de verdad se puso la playa
igual que una feria. No sé si porque había más duros o porque ellos se cogieron
los dedos, la cosa fue que el judío y La Gallega cambiaron el precio. Ese
segundo día sólo pagaban diez reales. Vamos; un duro bueno por dos antiguos.
Tango a los Duros Antiguos que
escribió el célebre Tio de la Tiza en el año 1905, hace más de un siglo en su
coro Los Anticuarios, recordando la increible mañana del 3 de Junio de 1904
Después fue cuando vino lo
más grande. En el Carnaval del año siguiente salió el coro 'Los Anticuarios' y
El Tío de la Tiza hizo el mejor tango que se ha escuchado nunca jamás. Y,
seguramente, si no llega a ser por ese tango, a lo mejor nadie se hubiera
acordado.