Viendo que Netflix
tiene un catálogo de películas sobre
virus y pandemias y el repaso que hace Elio
Castro sobre “Virus, epidemias y contagios cinematográficos” veremos como
la ficción anticipa en muchos casos a la
realidad.


Elia Kazan ya filmaba un drama intenso en Nueva Orleans, en
Pánico en las calle trata de cazar
en 48 horas a un criminal que portaba una enfermedad mortal. Richard Widmark
rebajaba sus tics más psicóticos para encarnar a un oficial de salud obstinado
y empeñado en que la ciudad no caiga víctima de una plaga de peste neumónica.
La amenaza de Andrómeda ¿Se puede crear
máxima tensión sin apenas acción, solo observando procesos en un laboratorio de
vanguardia? Se puede, como demostró Robert Wise
en esta adaptación del primer 'best-seller' de Michael Crichton. Después
de que un satélite artificial se estrelle en una remota aldea de Nuevo México,
el equipo encargado de recuperarlo descubre que casi todos los habitantes del
lugar han perecido víctimas de una horrible muerte, con la misteriosa excepción
de un niño y un viejo. Los superviventes son trasladados a un laboratorio de
avanzadísima tecnología situado a una profundidad de cinco pisos bajo tierra,
donde los perplejos científicos tratan de determinar la naturaleza del
mortífero microbio antes de que cause estragos en todo el mundo.
Guerra Mundial Z

Cuando el mundo comienza a ser invadido por una legión de
muertos vivientes, Gerry Lane (Brad Pitt), un experto investigador de las
Naciones Unidas, intentará evitar el fin de la civilización en una carrera
contra el tiempo y el destino. La destrucción a la que se ve sometida la raza
humana lo lleva a recorrer el mundo entero buscando la solución para frenar
esa horrible epidemia.
El puente de Casandra Unos mil pasajeros
quedan atrapados en un tren infectado por un virus mortal. Huyendo de la
policía, el terrorista que transporta el virus se embarcó en el tren,
exponiendo a todos a esta terrible plaga. El coronel Mackenzie (Burt
Lancaster), el médico Jonathan Chamberlain (Richard Harris) y su mujer (Sophia
Loren) estarán al mando de la situación y procurarán detener al terrorista.
Tras el fracaso de la operación, Mackenzie intentará reconducir el tren en
dirección al puente de Casandra donde este debería desaparecer para siempre.

Una enfermedad, la peste, que también veíamos en Muerte en Venecia, la adaptación que
hizo Luchino Visconti de la novela de Thomas Mann, interpretada por Dirk
Bogarde y Silvana Mangano,. Un escritor
viejo y enfermo, una ciudad asolada por una epidemia de peste, calor y humedad
sofocantes, aguas pútridas, muertos por las esquinas y un hotel repleto de
aristócratas fosilizados.
Y sobre la epidemia más grande conocida en la historia del
brote de peste negra del siglo XIV Black
Death. Inglaterra se ve asolada por
la terrible Peste Negra. En un mundo apocalíptico, dominado por las
supersticiones, el joven monje Osmund recibe el encargo de conducir a Ulric, un
temible caballero, y a su grupo de mercenarios a un pueblo próximo a un
pantano, en el que, según los rumores, los muertos vuelven a la vida.
O la fabulosa serie de Alberto Rodríguez La Peste: Sevilla, segunda mitad del
Siglo XVI, metrópolis floreciente gracias al comercio internacional, puente
entre América y Europa. Pero también, como todas las grandes ciudades, zonas
infestadas de basura, hambrunas, inundaciones… Y de Peste Bubónica, que se
propagaba a través de las ratas que vivían en los barcos. Un thriller policial,
pero en pleno Siglo de las Colonias, con militares, maleantes, inquisidores,
judíos y nobles.

Aunque nada más tétrico que este Triunfo de la Muerte de
Pieter Brueghel el Viejo
De todas formas como dice Elio Castro en el programa “El
Cine en la Ser” todas las películas tienen un final feliz, esperemos que este CORONAVIRUS también lo tenga.
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