lunes, 12 de junio de 2017

LAS AMAZONAS


Rudyard Kipling escribió en un curioso poema que la hembra de cualquier especie, incluyendo la humana, es siempre más letal que el macho. Históricamente la guerra ha sido cosa de hombres y se ha excluido a las mujeres de la vanguardia de los ejércitos; sin embargo, la imagen de la mujer armada y peligrosa, blandiendo una espada o abatiendo enemigos con arco y flechas, abunda en la  mitología: LAS AMAZONAS.






 Estas mujeres guerreras han sido, desde sus orígenes, el punto de comienzo de numerosas leyendas. Entre todos estos mitos que giran a su alrededor, hay uno que las establece como las hijas de Ares con Harmonía, de ahí su carácter bélico tan conocido y característico. Poseían un reino propio,  situado en la región del Ponto, por lo que para los ojos de los antiguos griegos eran un pueblo eminentemente bárbaro.  Habían sido las primeras en montar y domesticar a los caballos. La relación era tan estrecha, que muchas de ellas contaban en sus nombres con la palabra hipo (Hipólita).
 Este reino se diferenciaba de los demás porque todo el poder, administración y organización recaía en las mujeres que lo conformaban. Fue Lisipe la primera que estableció que los hombres en las tribus de amazonas tendrían que realizar todas las tareas domésticas. Al ser un pueblo poblado solo por féminas, tenían lógicamente ciertos problemas para conservar preservar su raza. Para solucionar ese problema, tenían relaciones una vez al año con los hombres de los pueblos vecinos, como los Gágaros. 



En la primavera, grupos de jóvenes amazonas y de jóvenes gargarenses se reunían en la cumbre de la montaña que separaba sus territorios y, después de hacer un sacrificio conjunto, pasaban dos meses juntos. Cuando una amazona quedaba encinta, volvía a su ciudad. Las niñas, fruto de aquellas relaciones, se quedaban en su territorio y serían educadas según la moralidad y directrices de las amazonas. Los niños, por el contrario, o bien eran mutilados, asesinados, o enviados a sus padres. El término amazona, literalmente sin pecho, alude a la tradición conservada en las leyendas de que a las niñas las comprimían el pecho derecho para que pudieran utilizar el arco y lanzar las flechas sin ningún impedimento, mientras que el derecho se conservaba para amamantar a las nuevas amazonas.

Los principales héroes griegos se enfrentaron con estas amazonas;  así Heracles se enfrentó a las amazonas y a su reina Hipólita para arrebatarle su maravilloso ceñidor de oro. Como Heracles, Aquiles también tuvo que enfrentarse a las Amazonas, aunque , en este caso  fue en  la guerra de Troya, uno de los episodios más conocidos de la mitología griega, las Amazonas, comandadas por Pentesilea, fueron a auxiliar a los troyanos. En las primeras batallas contra los griegos, Pentesilea resultaba claramente la vencedora, hasta que se enfrentó con Aquiles, el cual la mató. De la misma forma Teseo y a  Alejandro Magno se le acredita haber mantenido sexo con una de ellas, la reina Talestris, que quería un hijo suyo.

Y vuelven a la actualidad de la mano de la  actriz israelí Gal Gadot que  se mete en la piel de la Mujer Maravilla, la princesa amazonas Diana de Themyscira. Hija de la poderosa Hipólita, reina de las Amazonas, desde su infancia fue entrenada para convertirse en una guerrera invencible en una isla paradisíaca oculta que sólo es habitada por amazonas con una cultura milenaria. La llegada de un piloto estadounidense, Steve Trevor, a la isla trastocará todo el equilibrio de esta sociedad de féminas. Trevor les informa que hay un duro conflicto en el exterior. Diana decidirá ayudar a la humanidad, luchando en una guerra que puede terminar, finalmente, con todos los conflictos bélicos. Será así como se convierta en la mítica Wonder Woman.


Un libro indispensable que llega en sincronía con Wonder Woman: Amazonas, guerreras del mundo antiguo, de Adrienne Meyer (Desperta Ferro, 2017), que revisa el mito y sostiene que está basado en la existencia real de mujeres guerreras entre los nómadas de los estepas, algo que fascinó a los griegos. 

martes, 6 de junio de 2017

6 DE JUNIO: MI DESEMBARCO DE NORMANDIA


El que no haya nacido en mi familia, quizás no sepa que tal día como hoy, un grupo de chavales de diferentes países, de la edad que por aquel entonces tenía el que siempre nos lo ha contado, invadieron las playas del noroeste de Francia, defendidas, no en este caso, por los franceses, sino por otro grupo de jóvenes, que dirigidos por un hombre con mucho afán de poder, un megalómano, pocos años antes  también habían invadido Francia, fotografiándose como buenos turistas en su Torre Eiffel. Como buen lector y erudito que era este muchacho de 17 años, enseguida leyó las noticias y se acuerda aún de las portadas de los periódicos españoles, que ya hablaban de ella o como una invasión de Europa o como una liberación.
 Robert Capa




Eisenhower habla con soldados de la 502º de paracaidistas de la División Aerotransportada.







Este día pasó a la historia como el “día D, la hora H” o simplemente como el Día  más largo, pero está claro que para mi familia siempre es y será el cumpleaños de mi padre, que como nosotros somos muy olvidadizos, él una y otra vez se encarga de recordárnoslos.  


FELICIDADES PAPA

lunes, 5 de junio de 2017

CIEN AÑOS DE SOLEDAD CUMPLE SUS PRIMEROS 50 AÑOS



 

La primera edición de Cien años de soledad fue publicada en Buenos Aires en mayo de 1967 por la editorial Sudamericana con una edición total inicial de 8.000 ejemplares e incluso la editorial había doblado el tiraje luego de las pruebas de imprenta. Hasta hoy se han vendido más de 30 millones de ejemplares y ha sido traducida a más de 35 idiomas. Varios de los primeros lectores de los manuscritos –como Mario Vargas Llosa y Álvaro Mutis– ya comentaban en voz baja que era una de las mejores novelas en lengua castellana en muchos años, Gabo, incrédulo, no esperaba nada extraordinario. Tenía 40 años, cuatro libros publicados y ninguno era un éxito. El libro finalmente se terminó de imprimir el 30 de mayo con el título de Cien años de soledad y a la semana siguiente (el 6 de junio) ya se conseguía en las librerías de Buenos Aires.  La novela que comienza así:
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo...
No fueron cien, pero si varios años: En una entrevista Gabriel García Márquez aseguró que tardó 15 años en crear esta historia. Diversas características sobre Macondo y los personajes los imaginó mientras escribía otros textos.
“En el mundo están ocurriendo cosas increíbles. Ahí mismo, al otro lado del río, hay toda clase de aparatos mágicos, mientras nosotros seguimos viviendo como burros”.
La dura pérdida de Aureliano Buendía.  Este militar poco exitoso y protagonista de la novela, fue a decir del autor, el personaje con el que más se identificó, a tal grado que escribir su muerte le causó una gran depresión. 

Lo que vino después fue una avalancha inesperada que removió los cimientos de la literatura universal y que aún no se detiene: la historia de las siete generaciones de la familia Buendía y de Macondo, un pueblito imaginario en el Caribe colombiano, se convirtió en un fenómeno mundial
Si se juntan todos los lectores de Cien años de Soledad en un solo lugar, equivaldría a la población de los 20 países con más habitantes del mundo.
Algunos afirman que es la segunda obra más importante de la lengua castellana después de Don Quijote de la Mancha. Tal vez no se equivocan, pues no solo fue el culmen del llamado boom de la literatura latinoamericana –como se conoce al movimiento de escritores que, entre los años sesenta y setenta, revolucionó las letras en español–, sino que hizo popular un estilo conocido como el realismo mágico, lleno de escenas extraordinarias y mágicas (hombres que vuelven de la muerte, hilos de sangre que recorren las calles de un pueblo o hermanos que quedan marcados con cruces de ceniza en la frente), al tiempo que se narran temas de fondo como el día a día de una sociedad rural y la violencia.
Problemas con el envio: Cuando quiso mandar el manuscrito desde México a la editorial argentina, solo pudo mandar la mitad por falta de recursos en efectivo. Por equivocación (o no) mandó la parte final, pero, afortunadamente, la editorial cubrió los gastos del envío.
Sin rastro: Una vez que el libro fue publicado, Gabo, destruyó todos los apuntes y borradores de la novela “para que nadie pudiera descubrir los trucos de mi carpintería secreta”.
En un breve texto, ‘El día que empezó todo’, Tomás Eloy cuenta: “Mercedes y él se adelantaron hacia la platea, desconcertados por tantas pieles tempranas y plumas resplandecientes. La sala estaba en penumbra, pero a ellos, no sé por qué, un reflector les seguía los pasos. Iban a sentarse cuando alguien, un desconocido, gritó: ‘¡Bravo!’ y prorrumpió en aplausos. Una mujer le hizo coro: ‘¡Por su novela!’, dijo. La sala entera se puso de pie. En ese preciso instante vi que la fama bajaba del cielo, envuelta en un deslumbrante aleteo de sábanas, como Remedios la Bella, y dejaba caer sobre García Márquez uno de esos vientos de luz que son inmunes a los estragos de los años”.


Se cumplía así la premonición de Melquíades cuando finalizó la escritura de sus manuscritos –redactados en sánscrito, “que era su lengua materna”–, pues al concluir esa labor, el gitano exclamó: “He alcanzado la inmortalidad”.

9 de febrero ES POR TU BIEN

9 de febrero ES POR TU BIEN