domingo, 13 de enero de 2019

ALEA IACTA EST



La Historia de Roma está llena de momentos emblemáticos y situaciones que despiertan la curiosidad y admiración no sólo de los aficionados a la Historia sino del gran público en general, dando lugar a numerosas representaciones en los diferentes medios de ocio y entretenimiento, desde el cine hasta la literatura, entre muchos otros. Pero en esta ocasión nos gustaría señalar un momento concreto que supone un antes y un después en el devenir del sistema político de la antigua Roma y que ocurrió por estas fechas aproximadamente, sólo que en el año 49 a.C.



Sucedió aproximadamente en la mañana del 11 de enero del año 49 a.C., Julio Cesar, gobernador de la Galia, al mando de sus legiones. Se detuvieron en la orilla del rio Rubicón. Guardó silencio por unos minutos  y luego con voz decidida exclamó la famosa frase: Alea iacta est (La suerte está echada). Y cruzo el rio muy consciente de que su decisión no tenía marcha atrás.
El Rubicón señalaba el límite entre la Galia Cisalpina e Italia, y según la ley romana, ningún gobernador podía atravesarlo al frente de sus tropas, so pena de ser declarado traidor a  Roma. Esta arriesgada decisión de Cesar supone la guerra civil y el principio del fin de la República.
En un contexto de enorme inestabilidad política que estaba lastrando y acabando poco a poco con el sistema republicano que desde siglos atrás imperaba en Roma, se produce el conflicto entre dos facciones políticas, como eran los optimates, con Pompeyo como líder, y los populares, encabezados por el propio César, y que tomaban medidas más o menos favorables a  la plebe (lo que podemos entender como el pueblo llano).
Las cohortes de Cesar atacando y derrotando a la caballería pompeyana. Autor Adam Hook
 La cuestión era la siguiente: Pompeyo y el senado, hostiles y envidiosos, recelosos del creciente poderío de César a partir de sus triunfales operaciones militares le habían ordenado desarmar y licenciar su ejército y regresar indefenso a Roma para someterse a la voluntad de sus opositores políticos que lo acusarían de conspirar contra la república. Por el contrario, si desobedecía este ultimátum y entraba a la ciudad con su ejército armado, la guerra civil se presentaba como algo inevitable, como la única salida posible
El caso es que tal acontecimiento supone un antes y un después en tanto que el hecho de que César y la Legio XIII Gemina,  cruzaran el río que conformaba la frontera con Roma no suponía otra cosa que una declaración de guerra. Es por ello que el Senado, que había otorgado plenos poderes a Pompeyo, deberá hacer frente al bando de César, dando lugar a la Guerra Civil, que duraría hasta el 46 a.C. y que acabaría con el nombramiento de este último como dictador, poniendo fin de manera definitiva a la experiencia republicana romana, en crisis desde prácticamente todo el siglo anterior.
Un fragmento de la serie de televisión estadounidense, donde se recrea esta escena histórica.


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